Siria y la extinción del acuerdo Sykes – Picot

El Acuerdo Sykes – Picot de 1916, configuró el Medio Oriente tal y como lo hemos conocido hasta ahora. El reparto imperial entre Gran Bretaña y Francia; con la participación inicial del Imperio Ruso quien finalmente quedó fuera de la ecuación al caer el régimen zarista bajo la revolución bolchevique.

La división finalmente echaría por tierra los ideales nacionalistas árabes que involucraron un apoyo de dichos grupos contra los otomanos durante la Primera Guerra Mundial, ya que, la promesa de apoyo incluía darles territorios en el Medio Oriente (con ambigüedad en cuanto al sanjacado de Jerusalén y regiones de la Palestina Histórica) así como en la Península Arábiga (excluyendo Adén). Lo que llevó a que, en la administración franco – británica, en vez de una gran Nación, ante las revueltas, se brindara independencia a territorios fabricando nuevas identidades nacionales basadas en regiones con fronteras artificiales, de ese modo aparece la identidad siria, iraquí, libanesa, transjordana, entre otras, como una fabricación identitaria entre los grupos que habitaron esas zonas.

Un problema fundamental con esas divisiones arbitrarias, establecidas por los propios intereses coloniales fue, en primer lugar, la composición demográfica tan heterogénea de las regiones, que involucraba tribus y aldeas con profundas diferencias religiosas, gobernados por liderazgos minoritarios, dictatoriales, protegidos por un brazo militar sumamente fuerte.

Un país de mayoría chiita gobernado por sunitas o viceversa, no es un elemento menor para el conflicto. Por ejemplo, durante el gobierno de Sadam Hussein en 1991 se reprimía a los grupos chiitas que se sublevaban contra su mandato. Otro ejemplo, fue el gobierno de los Assad desde los años 70 en Siria, que, si bien garantizaron la mayoría de las libertades de los grupos en su país sin distingo de religión, es conocido que, al ser un gobierno alauita, empoderado en un territorio de mayoría sunita, eso genera desconfianzas y mano dura por los gobernantes de turno, como la represión a los “Hermanos Musulmanes” (Sunitas) en 1982.

Cabe la necesidad de hacer una diferencia entre los intereses de los grupos que están involucrados. En el caso de las potencias mundiales, muchas de las razones de mantener vigilada esa región se agrupa en la idea del control mundial de las zonas pivotes en el Medio Oriente. De ahí las alianzas existentes desde la época post colonial, durante el mundo bipolar y en la actualidad de un mundo con tres principales ejes de poder; Estados Unidos, Rusia y China. El último con mayor posicionamiento en su región natural; Asia y abriendo brecha en regiones africanas poco exploradas por los poderes hegemónicos en el último siglo, mientras los otros dos enfocados en las regiones euroasiáticas del control mundial.

Siria y la extinción del acuerdo Sykes Picot
Siria y la extinción del acuerdo Sykes Picot

Además, hay un conflicto de carácter ideológico entre potencias regionales, incentivado principalmente por la Revolución Islámica de 1979 en Irán, y donde se reactivó las viejas rencillas entre chiitas y sunitas, principalmente contra Arabia Saudita.

Los recursos estratégicos, además, son el tercer elemento importante que juega en los conflictos de la región. Para los países hegemónicos representan un objetivo para la industria y economía, para los poderes regionales son la moneda de cambio para comprar voluntades entre países occidentales y además tener la posibilidad de seguir patrocinando las guerras de guerrillas lo más lejos de sus fronteras, en territorios “neutros”, tales son los casos actuales de Siria, Irak y el Yemen, los recursos vienen de los mismos negocios, pero los muertos los ponen otros.

El enfoque no debe estar únicamente en los recursos estratégicos. El análisis de una perspectiva materialista deja a un lado una serie de elementos que también desempeñan un papel esencial en la región, tanto el control geoestratégico, las diferencias ideológicas y la competencia por recursos son igualmente esenciales para comprender las raíces profundas del conflicto.

Siria en la actualidad, denota el resquebrajamiento del orden artificial impuesto en 1916. Un país que además ha sido foco de atención desde el involucramiento de las potencias hegemónicas y que se encuentra en un punto donde, el caos actual podría generar la creación de al menos tres regiones independientes luchando por su propia independencia. Es posible, por lo tanto, que en Siria surja un Estado kurdo independiente en la región noreste; con importantes yacimientos de petróleo, una región chiita – alauita con administración de otras minorías religiosas no islámicas en las regiones occidentales del país y una región sunita con salida al mediterráneo. Aunque, esta última por su importancia, definida con choques de facciones sunitas, islamistas y pro Assad.

Esto corresponde únicamente al análisis sobre el conflicto de Siria y eventuales escenarios. El caso de Irak es muy similar, la importancia de su ruptura e involucramiento de grupos de poder hegemónico, tanto regionales como globales indican la posibilidad inescrutable de un nuevo reordenamiento geográfico de estos estados, así como una lucha de poder para hacerse con el control de las zonas importantes.

Nuevamente las realidades étnico – religiosas y estratégicas (por recursos y territorios), marcarán la pauta ante la nueva definición de los límites fronterizos y poderes que se levanten en Irak. La mano de los liderazgos hegemónicos, principalmente Estados Unidos y Rusia, marcarán el camino hacia una nueva versión del acuerdo en 1916, quizás esta vez más acorde a la realidad “in situ”, lo que significará una depuración poblacional que podría deparar mayores derramamientos de sangre en la zona.