Reductio ad Religio… reductio ad LGBT… reductio ad quid est?

Por Gustavo Chavarría.
(Estudiante Relaciones Internacionales)
Existe una herramienta argumentativa llamada Reductio ad Hitlerum. Cuando se usa este método, un debate puede ser ganado (aparentemente) porque se puede refutar el argumento del otro alegando que su manera de pensar es muy similar a la filosofía hitleriana o nazi. Vemos como muchas veces los debates y los argumentos tienden a ser refutados cuando se les señala o apuntan a que tienen una tendencia extremista (y como popularmente se dice que los extremos son malos) entonces estos argumentos resultarían dañinos, dolorosos u ofensivos para aquellas mentes inocentes o sensibles que lo escuchen.

Ahora bien, tenemos que tener en cuenta que los cambios a través de la historia se han dado debido a giros de 180 grados. Las revoluciones no fueron periodicas y cambiaron la realidad política, intelectual y social de los actores y miembros de las sociedades que llevaron a cabo estos cambios. Con todo esto, es preciso entender que nuestra sociedad costarricense está también pasando por este proceso de cambio, pero este cambio ha sido una de consecuencias duales.

Y digo dual, porque nuestra nación está enfrentando un cisma: tenemos grupos que apoyan los valores conservadores de índole judeocristiana y tenemos grupos que apoyan los movimientos sociales que se han dado en las últimas décadas por parte de las comunidades LGBT. Ante esta polarización, nuestra sociedad parece que se ha dado a la tarea de empezar a dividir nuestra capacidad de juicio y debate, implantando y estableciendo marcas que nos señalen como: pro-familia tradicional, anti o pro aborto, anti o pro feminista, anti o pro LGBT, etcetera, etcetera y etcetera…

Ante estas limitaciones, los grupos mayoritarios y minoritarios comienzan a sesgar. Saben que es importante ganar adeptos, por eso reconocen que ante los albores de campaña electoral, dividir los grupos opositores es vital para vencer. Aplicando esa famosa susodicha frase. Estos grupos se valen de una especie de interpretación subjetiva de la realidad constitucional del país para señalar, demandar o suprimir los opositores. El caso más reciente es en el que Fabricio Alvarado, candidato por el partido Restauración Nacional, ha sido señalado y acusado de utilizar preceptos religiosos en sus discursos para ganar adeptos. Para “evidenciarlo” se citó el artículo 28 de la Constitución Política, el cual dicta lo siguiente:

ARTÍCULO 28.- Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley.
Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley.
No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas.

Ahora bien, por más clara que sea la Constitución, dependiendo de la agenda política esta puede ser interpretada a voluntad. No niego para nada que Fabricio Alvarado sea un ferviente practicante de la Iglesia Evangélica (me corrijen por favor si no es evangélico) más sin embargo Alvarado también es periodista y debido a esto, en naturaleza de periodista sabe que temas delicados como deporte, religión no se pueden tocar a la ligera. Pero vayamos por partes:

1. Fabricio Alvarado ha señalado en innumerables ocasiones que su discurso va en la protección de los valores tradicionales de la familia costarricense. Valores con los cuales la mayoría de nuestro país ha vivido desde siempre.
2. Aplicando la falacia Reductio ad Hitlerum, personas inevitablemente van a encontrar una estrecha relación TRADICIONAL= RELIGIOSO. Es un sesgo muy fácil de concluir y ante la incapacidad de poder expander nuestro análisis, es la vía abierta a acusar y señalar.
3. Continuando con la falacia Hitleriana entonces: como Fabricio valora la familia tradicional y como lo tradicional es aparentemente religioso entonces TRADICIONAL=RELIGIOSO que seria lo mismo que RELIGIOSO= FABRICIO ALVARADO.

Esta misma falacia se aplicaría cuando tenemos la creencia errónea de que TODOS los homosexuales apoyan la comunidad LGBT cuando existen figuras como Milo Yiannopoulos y Dave Rubin en EEUU que, siendo homosexuales, critican la comunidad LGBT y como estas aprovechan su tendencia y aceptación popular para imponer aspectos o estatutos con son anti-constitucionales y que violan las libertades inviduales de otros grupos en sociedad.

Lo que podría concluirse a través de esto, es que estamos usando peligrosamente esta falacia argumentativa para señalar y dividir grupos sin antes analizar correctamente y sin apreciar que también existe un matiz de grises ideológico. No debemos confundir la gordura con la hinchazón. USTED y solo usted es responsable de como reacciona y como aprueba y desaprueba el discurso político de nuestros candidatos a la presidencia. Es claro que la Iglesia y grupos religiosos tienen afinidad con el discurso de Fabricio Alvarado, más esto no quiere decir que Alvarado grite a diestra y siniestra que es “el candidato elegido por Dios”. Asimismo para mi sería fácil señalar que siendo Carlos Alvarado heterosexual y pro-LGBT entonces el sería un hipócrita y homofóbico de closet, puesto que solo es pro-LGBT para llegar a la silla presidencial…

Yo amo a mi país a pesar de que tenemos problemas que resolver como individuos y sociedad. Hitler amaba su país a pesar de los problemas que enfrentaba. Entonces siendo así, eso me convierte en nazi?