Los “dreamers” una generación que persevera por su sueño americano

Foto EFE

Por Karen Tatiana Víctor Acosta

Tras la contundente decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de poner un ultimátum de seis meses al programa de acción diferida para los llegados en la infancia (Daca, por sus siglas en inglés) ahora más de 800 mil jóvenes nacidos en países de América Latina, entre su mayoría en México, están en riesgo de ser expulsados del país norte americano.

El programa se estableció en el año 2012, durante el mandato del presidente Barack Obama, la idea era formalizar de manera temporal a aquellos que en su mayoría llegaron como jóvenes o niños inmigrantes sin papeles a Estados Unidos, con esto debían cumplir una serie de requisitos o condiciones, una de las principales, que no tuvieran antecedentes penales; de esta manera se les protegía de la deportación y se les reconocía la posibilidad de sacar un permiso de trabajo renovable cada 2 años.

Es así como se establecen los llamados “dreamers” o soñadores en español, prácticamente esto era el mérito de Estados Unidos al ser reconocido como un país levantado por inmigrantes y en donde salir adelante era posible a través del trabajo duro, la inteligencia, el estudio y la perseverancia, es decir, el sueño americano en la más romántica de sus versiones.

Pero ahora con la nueva administración al mando y por la decisión de Trump, siguiendo sus instintos supremacistas y xenofóbicos, han dejado a 800.000 jóvenes, entre ellos muchos colombianos y mexicanos, en un limbo migratorio y al borde de la desesperación, porque si en seis meses el Congreso no surge con una salida legal para estos jóvenes soñadores, estos estarían expuestos a la deportación hacia sus países de origen, pero la realidad es que sería enviarlos, en muchos casos, a países que ellos no conocen, donde posiblemente ya no tienen familia y en donde algunos ni siquiera hablan el idioma. ¿Sería esto lógico?

Es la cruel y dura realidad a la que se enfrentan cientos de miles de jóvenes hoy en Estados Unidos, donde tal vez este no fue el país que los vio nacer, pero si fue el país en el cual crecieron desde pequeños, en el cual fueron a la escuela e hicieron amigos, aprendieron el idioma como cualquier otro nativo, crecieron con su cultura y hoy es todo lo que conocen como propia. Ellos no eligieron por su voluntad ir a vivir a este país, fueron llevados por sus padres a una edad muy temprana en la cual no podían decidir, sin embargo, ahora que son mayores quieren quedarse porque es su hogar, es todo lo que conocen y es ahí donde se han formado como profesionales y personas de bien, la realidad es clara, ellos son ciudadanos estadounidenses.

Muchos debates han surgido con respecto a este tema, se ve constantemente en las noticias los testimonios angustiosos de los dreamers, su desesperación hacia un futuro incierto, la angustia de que les arrebaten la vida que tras tanto trabajo han logrado forjar en este país. Y aunque existe un porcentaje de personas que siguen las iniciativas del presidente Trump, la realidad es que hay un porcentaje aún más elevado de personas que están en contra de esta legislación y están dispuestos a levantarse y hacer que sus voces sean escuchadas.

De esta forma el apoyo público hacia los dreamers se mantiene, en una encuesta, el 78 por ciento de los votantes estadounidenses, incluido el 73 por ciento de quienes votaron por Trump, dijo estar de acuerdo con darles la oportunidad de quedarse en el país y solo el 14 por ciento considera que deben ser deportados. (The New York Times, 2017)

Así que vale la pena reflexionar sobre lo que está sucediendo en esta sociedad, en este gobierno que tiene entre sus prioridades deportar a mentes jóvenes, brillantes, creativas y también a su mano de obra más cualificada, a jóvenes en los cuales el Estado ha invertido cantidad de recursos y en quienes están enfocadas muchas esperanzas no solo de sus familiares, sino del país mismo.

Pero no todo es desesperanza, hay estados que han prometido proteger a sus dreamers, California es uno de ellos. También hay centros académicos y universidades que se han comprometido a no proporcionar información de sus alumnos indocumentados y varias empresas globales como Facebook, Disney y Apple, han condenado la decisión del presidente Trump de deportar a estos jóvenes que ven y sienten a Estados Unidos como su patria, su tierra, su hogar.

Sin embargo, es así como todo cambia para los dreamers ante esta nueva pero muy dura administración que tiene como objetivo deshacer todos los logros cometidos por la administración de Obama. Es un trato cruel e injusto para estos jóvenes que son parte de esta nación; la mente tirana que juzga a los dreamers y conduce al país hacia la eliminación del programa Daca, nos hace entre ver que esto es solo el principio de lo que parece ser una era marcada por el famoso “American First”. ¿Pero acaso no se detuvieron a analizar que ellos también son “América” o solo vieron una masa de latinos con rasgos diferentes que no encajan en su modelo de país perfecto?