El auge del terrorismo global

Por Sofía Ulate*

Desde los inicios del nuevo siglo el auge del terrorismo ha aumentado considerablemente.

Si se habla de las causas por las cuales se da el terrorismo se puede mencionar una de las principales que sería la arraigada difusión de ideologías extremas; pero si se analiza a niveles más profundos la situación otras causas relacionadas con temas como la inestabilidad política-económica, la división étnica, religiosa y lingüística, la represión por parte del estado como el abuso de derechos humanos o violencia extra-judicial, el querer infundir temor en las personas y demostrar el gran poder que pueden llegar a ejercer sobre el resto de la sociedad, son algunos de los motivos para que en los últimos años el terrorismo incrementara.

El terrorismo global es impulsado por distintas bandas organizadas que mueven millonarios financiamientos que se esconden bajo banderas de ideales racistas o religiosos, entre los más destacados están: ISIS, Boko Haram, Al-Qaeda, Hezbollah, IRA, Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el movimiento Talibán. Estas organizaciones con su objetivo de producir terror en las personas provoca la amenaza del mantenimiento de la seguridad internacional, el pacífico entendimiento entre civilizaciones y la continuidad misma de los regímenes democráticos.

El principal detonante del nuevo terrorismo global fue el fatídico atentado ocurrido el 11 de setiembre del 2001, en la ciudad de Washington contra las Torres Gemelas del World Trade Center y el Pentágono, donde hubo gran cantidad de víctimas mortales y el cual se le atribuyó a la organización terrorista de Al- Qaeda, desde entonces el terrorismo se ha convertido en uno de los principales enemigos de la actual sociedad.

Atentados como el de Madrid, 11 de marzo del 2004, el de Rusia, 1 de setiembre del mismo año, Londres, 7 de julio y el del Líbano, 14 de febrero los dos en 2005; han sido algunos de la gran cantidad de ataques terroristas que han dejado en evidencia que este acto desde principios de la última década ha tenido un ascenso hasta convertirse en un fenómeno mundial.

La mayoría de estos ataques violentos causantes de miles de pérdidas de vidas son atribuidos al Estado Islámico, que se ha convertido en el principal ejecutor de los atentados con mayor impacto en la sociedad.

Desde el 2004 Europa ha sido el principal escenario de los atentados terroristas. Los yihadistas han tomado como objetivo preferente a la Unión Europea, centrado principalmente en los países de Francia, Alemania, España, Holanda y Reino Unido; este sector es el que más impacto ha sufrido por el terrorismo. A diferencia del atentado del 11 de setiembre de 2001, que tuvieron como objetivo  zonas importantes para los Estados Unidos, los ataques europeos tienen ‘‘objetivos blandos’’ en los que se engloban desde salas de conciertos hasta restaurantes, incluidos medios de transportes.

Algunos ejemplos por mencionar serían: el ataque contra la sede del diario Charlie Hebdo, los seis ataques simultáneos realizados en un teatro, a las afueras del estadio de Francia, en algunos bares y restaurantes, el atentado en Bruselas, el atropello en Niza, el de Berlín en Alemania, sin embargo, Estados Unidos también sufrió el ataque contra un club gay en Orlando.

En la actualidad, la zona de importancia para el Estado Islámico no ha variado, pero ahora  se centra en Londres, el cual lo denominaron ‘‘el corazón del territorio de los cruzados’’. Desde inicios de este año han sido aproximadamente cuatro ataques simultáneos que han golpeado la capital. De los más destacados ataques terroristas en esta zona está el atentado contra el Parlamento Británico y el ocurrido al finalizar el concierto de Ariana Grande en Manchester.

Esto deja en evidencia que el terrorismo global es uno de los principales problemas que enfrenta el mundo en la actualidad.

La aplicación de un enfoque multilateral y a la vez multifuncional para afrontar un fenómeno que cruza fronteras físicas, pero que implica rígidas demarcaciones culturales, diferente a cualquier modelo que tenga como base iniciativas unilaterales que se centren en operaciones militares no exentas de efectos contraproducentes con los cuales se debilita pero no se derriba el terrorismo global, puede resultar eficaz en la prevención para que estas organizaciones transnacionales, fundamentalistas y religiosas, desencadene una avalancha de violencia capaz de precipitar al mundo a un caos total.

Mientras los líderes mundiales tratan de hacer frente al terrorismo del siglo XXI, buscando soluciones reales, los terroristas seguirán  sembrando terror en el mundo.

*Estudiante Universitaria.