Desde la “Gradería Sur”: De encuestas nacionales y el Titanic electoral

Es evidente que en este país se vota por personas y no por ideas, viendo las últimas encuestas de CID Gallup presentada a finales del noviembre de 2017, he comenzado a fortalecer mis ideas respecto tomar decisiones sobre las elecciones de febrero 2018, que se las comparto a continuación:

 

  • Jamás dejaría de ir a votar, así sea por escoger a los legisladores que creo puedan hacer una gestión lo más cercano a lo decente, con tal de no permitir que otros escojan por mí el futuro de este país. Puedo estar indignado, pero no voy a dejar de lado mi responsabilidad.

 

  • Jamás votaría por Juan Diego Castro, su discurso es populista y enfocado en atraer al votante “indignado” del país, pero en el fondo sus ideas no muestran profundidad y no se ve que realmente tenga la capacidad para gobernar el país. Además que los populismos nos muestran una y otra vez que no ayudan a levantar países.

 

  • El PLN es un partido que genera muchos anticuerpos por lo tanto veo difícil salvo que ocurra algo en los últimos dos meses para que gane Antonio Alvarez Desanti (AAD), además después de recibir la unción de cierto personaje con mucha más razón no votaría por este candidato. No prima un tema de ego sobre el personaje que convirtió a AAD en su “Delfín”, sino que sencillamente no confío, ni confiaré en él, no soy afín a sus ideas políticas, lo dejé claro en mi tiempo de afinidad política con dicha agrupación, y lo tengo más presente ahora.

 

  • Sobre el resto de candidatos solamente debo decir que estos me refuerzan la idea de lo decaído que se encuentra el liderazgo político en este país, y lo duro que es elegir entre todas las opciones porque no hay una sola que realmente genere un alto nivel de confianza. Y ante el desconocimiento por no conocer a los que le acompañan en su fórmula electoral, la incertidumbre y el desconcierto político se hace más evidente.

 

De lo anterior; y señalando solo al candidato presidencial, si pudiera cambiar las figuras de ciertos partidos para poner otros que quizás puedan dar un poco más de lucha en una campaña electoral. No se trata por supuesto, que tenga afinidad con ellos, sino que al menos considero darían un rango de “emoción” más alto que el actual proceso, donde además la apatía es muy evidente y manifiesta insistentemente. Los cambios que realizaría serían algo como así:

 

Partido Acción Ciudadana: Ottón Solís, es el candidato al que Dios nunca le habló y cuya gestión como diputado ha sido memorable, se le puede criticar lo que sea, pero es transparente y sus palabras acordes a sus actos; predica con el ejemplo.

 

Carlos Alvarado puede tener buenas intenciones, pero sin duda es un personaje sin fuerza política y limitado en cuanto a su poder de convocatoria. Si bien las encuestas en los últimos años han dejado dudas en cuanto a las tendencias que al final se logran, al menos en el ejercicio actual, Alvarado se verá sancionado con el voto castigo de los costarricenses y será muy fuerte, no solo en el tema presidencial, sino además en el marco de la Asamblea Legislativa.

 

Partido Liberación Nacional: Pondría a Jose María Figueres (JMF), no porque lo considere “bueno”, ni con posibilidades de ganar realmente. Sino porque claramente es más emblemático para el voto duro de ese partido y para dar más pelea ante la “espuela” que tiene alguien que ya fue presidente de la República.

 

Experiencia y “sparring” que ciertamente no posee el actual candidato, a pesar de haber sido ya ministro y hasta presidente de la Asamblea, pero no le basta. Además, ante la opinión pública, Antonio Álvarez Desanti es el ungido de cierto expresidente cuya estima a nivel nacional no es muy elevada actualmente, salvo claro está, entre quienes son de ese partido y específicamente de la tendencia de él.

 

Recordar además, que JMF pierde por el voto no liberacionista que se encargó de propinarle una estocada en sus aspiraciones.

Partido Unidad Social Cristiana: Rodolfo Piza, ese partido aún no tiene una verdadera estructura partidaria que les permita escoger una opción distinta, cabe la pregunta si habrá más PUSC después de Piza.

 

Partido Republicano Social Cristiano: Rodolfo Hernández, uno de los casos como indica el analista Claudio Alpízar, donde la figura es más grande que el partido que lo abriga, en la actualidad es el legítimo “menos malo”, le suma puntos su transparencia y que al igual que Ottón no se le puede achacar que haga algo incorrecto o deshonesto, hasta ahora.

 

Partido Movimiento Libertario: Natalia Díaz, ella es el cambio generacional que ese partido necesitaba para dejar atrás al “eterno candidato” que no ha comprendido que este país no lo quiere como presidente y que si ha sido diputado es porque es el primero en la papeleta y eso le facilita que lo escojan a través del voto duro que elige parlamentarios de esa bancada. Quizás no tenga aun lo que se necesita para convertirse en la próxima mujer presidenta de la República, pero sí habría sido un excelente empuje de cara al 2022, además que era la llamada a asumir el rol de líder de su partido, ahora pareciera que entre la insistencia del candidato actual, quien al parecer ha transformado la política en su finquita personal, entre sacos de cemento puede que sepulte este partido que en algún momento era la opción para los liberales económicos.

 

Eso último nos recuerda lo lamentable que la otra opción liberal quedara sin candidato a la presidencia por un tema de salud, lo que al menos en la opinión del autor; se espera pueda estar listo en el “ruedo” para la próxima campaña.

 

Partido Frente Amplio: Jose María Villalta o Patricia Mora, el primero conforme a la gestión que realizó como diputado en algún momento, y tras convertirse en el líder de su partido, sería una opción con mayor arrastre que el actual. Aunque pierde un poco de credibilidad al postularse como diputado para el 2018 cuando rechazó la posibilidad de candidatearse para la presidencia por un tema “familiar”.

 

Por otro lado, la actual diputada Patricia Mora por su gestión habría sido una buena opción para ese partido de cara al 2018. El trabajo durante la comisión del “Cementazo”, más otras manifestaciones, le habría valido levantar la imagen de la fuerza política que representa, en especial porque el actual candidato no tiene suficiente potencial político y esto les puede valer al menos en la Asamblea Legislativa donde se habían logrado consolidar, tener un desplome de varias curules menos al arrancar el próximo gobierno.

Partido Nueva Generación: Sergio Mena sin duda, ya que similar al PUSC, el PNG no muestra una estructura partidaria real que les permita mantener a futuro una estructura, ciertamente para esta elección si no se inyectan con algún cambio en la campaña van destinados a no lograr

 

Partido Integración Nacional: Juan Diego Castro, no hay otro porque este es un legítimo caso de “Partido Franquicia”, donde cualquier diputación que logre será ganancia, no hace muchos años la figura que más se escuchaba hablar de esta bancada es el Dr. Walter Muñoz, y por supuesto que era conocido entre quienes frecuentan la vida política nacional.

 

En la actualidad el candidato Juan Diego Castro que es quien encabeza las últimas encuestas, hace que el PIN se frote las manos por la inyección económica que puedan lograr para procurar impulsar su organización a través de la deuda política, por lo que en definitiva este éxito de tener a Castro en sus filas les hace frotarse las manos. Paradójicamente fue como aquella frase de “Contráteme” de la campaña anterior, pero en este caso hacerse con esa “ficha” para el Partido Integración Nacional, fue como contratar a Neymar en el PSG, fichaje bomba y el efecto ha sido un legítimo terremoto político.

Partido de los Trabajadores: Acá además de una figura de peso, falta también una lista de ideas de peso reales que les genere caudal político. En ocasiones parecen atrapados tras la cortina de hierro y eso les resta posibilidades reales aunque sea de alcanzar una diputación. Por el contrario, su beligerancia política podría atraer a los partidarios de izquierda que estuvieron “casados” con la idea del Frente Amplio, y que ante su transformación en un partido tradicional, les reste apoyos.

 

Significaría esta fuga de partidarios no en una victoria para el PT, sino en la posibilidad de minar cualquier intención del Frente Amplio de conservar todas las curules posibles, ya que ante la circunstancia actual, es probable que para el 2018 reduzcan considerablemente sus puestos en la Asamblea Legislativa.

 

Partido Alianza Demócrata Cristiana: Mario Redondo tiene en su bancada política una labor importante en la Asamblea Legislativa por lo que si bien, no pareciera estar entre los presidenciables, su gestión podría asegurarle mantener al menos un puesto en el 2018 a nivel parlamentario, quizás conservando el espacio brindado por la provincia de Cartago a dicha agrupación política.

Partidos confesionales (TODOS): Estos grupos es indiferente quien quede de candidato, ya tienen un caudal electoral asegurado, como el diezmo cobrado contra orden patronal en algunas organizaciones religiosas (ya por suerte no dan este documento). Tienen una población convencida de que deben votar por un líder religioso por su “carisma espiritual”, así no tenga ni una idea clara de cómo gobernar, porque finalmente no aspiran a eso, sino que en los últimos gobiernos, en ocasiones han movido en pro de bloquear agendas nacionales hasta que se les resuelvan sus propios temas o para formar parte de alguna coalición que les responda favorablemente a su demanda.

Partido Accesibilidad Sin Exclusión: Este partido necesita a cualquiera menos Oscar Lopez, ni ninguno que predique con algunas de las ideas arcaicas, y en ocasiones bajo la misma tendencia de los confesionales, secuestrando agendas y convirtiendo la Asamblea Legislativa en un legítimo circo, con sus demostraciones poco sesudas en redes sociales.

No hay en la actual propuesta de candidatos algo que pueda mover políticamente una campaña que entre las salpicaduras de cemento, los escándalos del gobierno actual y el temor de las principales figuras partidarias, intenciones de que la carrera por “Zapote 2018” caliente, ya viene la época de vacaciones y quedará menos de un mes para salir a votar, pero con este panorama tan nublado, muchos de los que se decidan por votar lo harán al ritmo de “…”De Tin Marín, de Do Pingüe..”

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